El dinero es gratis

Por la pluma del ciudadano Marcos Sánchez Muriel

 

¿Cómo funciona el sistema bancario moderno?

 

El sistema bancario es uno de los aspectos peor entendidos de la economía. Según una opinión bastante extendida, los bancos captan depósitos y luego prestan ese dinero en forma de préstamos. Esta idea es falsa. Otra opinión más refinada, pero también incorrecta, sostiene que los bancos “crean dinero” porque hacen el truquito de prestar muchísimo más dinero del que tienen en forma de depósitos. En realidad, son los préstamos los que crean los depósitos, la relación de dependencia es la inversa a lo que se suele suponer.

 

Veamos desde el principio cómo funciona esto del dinero.

 

La emisión de moneda es un monopolio del Estado, ejercido a través de la autoridad monetaria, que es el Banco Central. Consideremos de momento, para simplificar toda la explicación que sigue, el caso normal, es decir, un Estado con soberanía monetaria (que emite su propia moneda), como Estados Unidos, Reino Unido, Japón o China. La Eurozona es una movida muy rara: los estados van por un lado, la autoridad monetaria va por otro (el Banco Central Europeo) y es todo un desastre.

 

La moneda está formada por:

  • Billetes y monedas físicas. Los conocemos de sobra, pero son una minoría del total del dinero.
  • Reservas bancarias. El grueso del dinero. Son las cuentas que los bancos comerciales tienen en el banco central. Del mismo modo que las personas y empresas tienen cuentas en los bancos comerciales, éstos tienen cuentas con el banco central, que funciona como el banco de los bancos. Solo los bancos pueden tener reservas, es decir, cuentas directamente con el Banco Central. Las personas nunca llegamos a tocar este tipo de dinero, normalmente ni sabemos qué existe o que es distinto del que usamos. En este sentido, las reservas bancarias son las grandes desconocidas del sistema monetario.

 

Billetes, monedas físicas y reservas bancarias son el dinero propiamente dicho: aquello que constituye la base monetaria, el dinero de alta potencia (high-powered money) o el dinero de Banco Central, entre otros nombres. Los Bancos Centrales pueden crear todo el dinero que quieran con tal de que tengan papel para imprimir o, más precisamente, teclas que teclear en un ordenador. El dinero les sale gratis. La cuestión será crear (o destruir) tanto dinero como haga falta para promover los objetivos generales de la política macroeconómica, como el nivel de demanda, empleo e inflación.

 

Luego está el dinero bancario, que es el famoso dinero que crean los bancos privados. Los bancos crean dinero cada vez que conceden un préstamo y apuntan en el depósito del prestatario la cantidad correspondiente. Este nuevo depósito se ha creado de la nada. Inversamente, cuando se devuelve un préstamo, el depósito se destruye. Los bancos, por tanto, tienen la prerrogativa de crear dinero en forma de depósitos bancarios. Este es el dinero bancario, y jerárquicamente está por debajo del dinero de alta potencia, emitido directamente por el Banco Central. Obsérvese que este proceso de creación de dinero bancario no va acompañado directamente de un aumento en las reservas bancarias. Después de conceder un préstamo, el banco se queda con la misma cantidad de reservas.

 

¿Qué es un depósito bancario y por qué los aceptamos si son una forma inferior de dinero? Un depósito se basa en la promesa del banco de:

  • Convertir el depósito en efectivo (dinero de alta potencia) cuando el cliente lo solicite.
  • Hacer los pagos que le ordenemos a cuentas en otros bancos. Es decir, nuestro depósito servirá para hacer pagos a terceros en otras entidades bancarios.

 

Lo de sacar dinero tiene las letras muy gordas y no necesita mayor comentario. El segundo punto es el que tiene más chicha. Parece que no, porque estamos acostumbrados a usar nuestros depósitos para hacer pagos, pero ¿por qué deberían un tercero y su banco aceptar un depósito que al fin y al cabo el primer banco simplemente se ha inventado tecleando unos números? No es ninguna tontería, antes de que se regulara el sistema bancario-monetario, los bancos no siempre se aceptaban entre sí el dinero que emitían, es decir, a lo mejor el Bank of Chicago no se fiaba mucho del Bank of New Orleans y consideraba que 1 dólar emitido por esa entidad valía 70 centavos en vez del dólar entero. Era un caos.

 

Lo que ocurre hoy en día es que cuando hacemos un pago a una cuenta de otra entidad bancaria, en realidad se están llevando a cabo dos transferencias paralelas. Por un lado, nuestro banco carga en nuestro depósito la cantidad correspondiente, y el banco de la persona a la que hacemos el pago le anota en su depósito esa misma cantidad. Esta es la parte obvia, pero paralelamente también se produce otra transferencia: nuestro banco transfiere esa misma cantidad en forma de reservas al banco de la persona a la que hacemos el pago. En suma, hay una transferencia de dinero-depósitos por lo que toca a las personas (o empresas), y una transferencia de dinero dinero, reservas, por lo que toca a los bancos implicados.

 

Este es el motivo, junto a la demanda de dinero en efectivo, por el que los bancos tienen que acumular reservas. Si solo concedieran préstamos a diestro y siniestro, al final no tendrían reservas para hacer frente a los pagos interbancarios que las personas con los depósitos de nueva creación ordenaran. Esta es la auténtica limitación a la creación de dinero bancario. Existe, además, toda una regulación y unas normas para evitar que los bancos se queden sin reservas para efectuar sus pagos y, si falla, el Banco Central puede entrar al rescate, como ocurrió durante la Crisis.

 

De todas formas, no hay que agobiarse con el problema de las reservas, es una cuestión que se plantea a posteriori. Si un banco ve a un buen candidato para un préstamo, se lo concede, y más tarde se preocupará de buscar por algún lado las reservas que le hagan falta. Y no es porque sean unos temerarios, que por otro lado es verdad que lo son, sino porque obtener reservas es fácil. Hay varias vías. Una forma estable de obtener reservas es atraer depósitos. Además, hay distintos tipos de depósitos: de algunos podemos sacar dinero cuando queramos y otros los tenemos bloqueados un cierto tiempo a cambio de mayor interés. Obtener reservas es, de hecho, el motivo por el que los bancos intentan atraer depósitos. Al fin y al cabo, su negocio son los préstamos, es con lo que ganan dinero, mientras que con los depósitos tienen que pagar intereses.

 

Otra forma de obtener reservas es pedirlas prestadas en el mercado interbancario. Muchos bancos se encuentran con que en un momento dado tienen más reservas que las que les hacen falta para atender pagos y retiradas de efectivo, de modo que las prestan a cambio de un interés a otros bancos que se encuentran en la situación contraria. Especialmente activo es el mercado interbancario nocturno (overnight), en el que los bancos se prestan reservas durante la noche y las devuelven al día siguiente.

 

Y, de últimas, se pueden pedir prestadas reservas al Banco Central, que vela por el buen funcionamiento del sistema bancario y, total, el dinero no le cuesta nada. En estos casos el Banco Central funciona como una casa de empeños: a cambio de reservas, el banco privado “deja” en el BC activos financieros aptos (según las normas del BC), en general los más seguros, como letras del Tesoro, y al finalizar el periodo del préstamo los recompra (de nuevo usando reservas) a un precio mayor que el inicial; la diferencia es un interés en favor del BC. Este tipo de operación se denomina acuerdo de recompra, repurchase agreement o incluso repo a secas, si quieres dártelas de enterao del mundillo financiero. (En realidad, las operaciones de la banca central son muy complejas y variadas, quizá en otra ocasión las aborde con mayor profundidad, pero tampoco es necesario conocerlas en detalle para pillar la esencia del sistema monetario-bancario.)

 

El beneficio de los bancos está, por tanto, en la diferencia o “spread” entre el interés que pagan por obtener reservas y el interés que obtienen de los préstamos que conceden. Ahora podemos entender mucho mejor la política de tipos de interés de los bancos centrales, vista en un artículo anterior (http://el-meollo.com/index.php/2018/10/12/los-tipos-de-interes-como-herramienta-de-la-politica-monetaria-de-los-bancos-centrales/): si el Banco Central rebaja el interés que cobra por prestar reservas (lo cual fuerza a los bancos a prestar reservas en el mercado interbancario a un interés menor), los bancos podrán conceder más préstamos, ya que los costes que tienen que cubrir para empezar a obtener beneficios son menores.

 

Como podéis ver (y hay aún muchísimo más que no he contado), el mercado bancario está absolutamente regulado y jerarquizado, y en última instancia todo el dinero lleva al Banco Central. Decir que es un mercado en el que el Estado interviene es quedarse pero que muy corto: es un mercado que el Estado crea de forma absolutamente artificial (el dinero es un invento suyo sin valor real alguno) y que constantemente manipula y moldea para que funcione de forma acorde a sus objetivos. Y además no puede ser de otra manera. Si el dinero estuviera privatizado volveríamos al caos, los pánicos bancarios y a la incertidumbre y volatilidad del valor de nuestro dinero bancario, como ocurría antaño.

 

 

Fuentes:

Dos artículos divulgativos de la gente del Bank of England:

-Uno introductorio. Money in the modern economy: an introduction

https://www.bankofengland.co.uk/-/media/boe/files/quarterly-bulletin/2014/money-in-the-modern-economy-an-introduction.pdf?la=en

-Y otro más avanzado. Money creation in the modern economy

https://www.bankofengland.co.uk/-/media/boe/files/quarterly-bulletin/2014/money-creation-in-the-modern-economy.pdf?la=en&hash=9A8788FD44A62D8BB927123544205CE476E01654

Si realmente queréis saber, leed este libro:

Modern Money Theory: A Primer on Macroeconomics for Sovereign Monetary Systems, de Randall Wray (hay traducción al español).

 

 

 

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